lunes, 22 de septiembre de 2014

Homenaje a Umbral

Tiempo ha, cuando iba a comprar allí alguna fruslería, me gustaba demorarme hasta el ultimo tren para pasear por Valladolid, de noche ya, e imaginar que por algunas de esas mismas calles que yo transitaba había paseado a su vez muchos años atrás un joven Umbral plagadas sus meninges de literaturas, las suyas o las de otros, que viene a dar igual, pero solo en ese Umbral, el literario, el etéreo, el que vivía dentro de un libro ya escrito o aún no, no en ese otro Umbral que arreglaba un enchufe o elegía una salsa en un supermercado (él, que nunca arregló un enchufe ni eligió una salsa en un supermercado), ese otro era solo un hombre y no me interesaba; yo solo rendía pleitesía a aquel Umbral absorto que paseaba con sus guantes de piel de la mano sin ver a sus congéneres, sino que se cruzaba con Albertine en un Recoletos que le era ya una calle de París, saludaba a Bernarda Alba o inclinaba elegantemente la cabeza ante un verso de Neruda (sus verdaderos congéneres), aquel Umbral que mas tarde recalaba en un café o una churrería distinguida y demodé, frecuentados solo por noctámbulos y personal jodido de frío, y, al calor de un vaso de leche, tomaba notas en una servilleta con su escribir bonito para desbordarla con una luz que lo llenaba todo, o quizá lo vaciaba todo, lo vaciaba de oscuridad, y acababa transfigurando aquel papelajo inútil en un mar al que le sobraba una gota para ser mar, un mar de conceptos, de estéticas y de lirismos siempre modernistas con los que ir cogiendo oficio, andamiaje y biografía y que, posiblemente, dejase olvidado así, como a la remanguillé, bajo el vaso vacío para que un cliente posterior tuviese algo mejor y mas reconfortante que echarse al coleto que un café de aguachirle y un diario ya pasado. Con estas escenas regresaba yo a la estación, ajeno completamente a lo que fuera que hubiese comprado allí esa tarde y viendo ya solo la umbralidad de las cosas. Y maldiciendo por el no poder ya nunca conocer al Maestro.
Ese si era/es mi Umbral.

2 comentarios:

  1. Joder, sí que te gusta. Yo ya te dejñe mi opinión de él. Era demasiado envidioso y rencoroso; iba de maestro cuando haynovelistas mucho mejores que él: Cela, Marías, Blasco Ibañez. Esto es sólo una opinión. Me alegra verte escribir, Fradejas.

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    1. He leído tu comentario a mi anterior post hace un rato, Napster, y también te le he contestado (solo que le he dejado como comentario en vez de como respuesta a ti. Ahora rectifico). Bueno, yo siempre defiendo que deberíamos separar al autor de su obra (esto en el caso de que el autor nos fuese antipático; no es mi caso con Umbral, como se puede comprobar). Un ejemplo: Louis-Ferdinand Céline está ideológicamente en las antípodas con respecto a mí, y sin embargo es uno de mis escritores preferidos, independientemente de que fuese o no un puto nazi, creo que su calidad literaria es innegable, mas allá de los juicios de valor (¿quien nos dice a ti y a mi que si un buen día conociésemos a, por ejemplo, Stone Gossard, no nos cayese como una patada en los cojones? -que bien podría ser- y no por ello dejaríamos de disfrutar con su música...), pero ya te digo que a mi en realidad Umbral me caía bien -la idea que tengo de su persona-, tal vez porque siempre ha estado ahí, acompañándome en los buenos y en los malos momentos y por fuerza me he encariñado con él (recuerdo que el día que murió lloré.)
      Y con respecto al Umbral novelista él nunca se tuvo por tal (denominaba a la novela "compromiso burgués"). Él era un escritor y lo suyo era escribir, de lo que fuese, y no respetaba estructuras argumentales ni narrativas al uso. Agarraba la maquina de escribir, la conectaba al reverb para que sonase mas bonito y convertía una simpleza como el bajar a comprar el pan en una odisea preciosa, sin piratas ni grandes aventuras, pero con un gusto intimista al que no ha sabido llegar nunca ningún otro novelista o escritor que yo haya leído (los que yo he leído, reitero para no sonar pretencioso, que evidentemente no pueden ser todos.) Te propongo un ejercicio: Coge un párrafo cualquiera de Umbral y mezclale con otros párrafos de otros escritores. Estoy seguro de que a la hora de decir cual es de quien uno de los que mas resaltan (sino el que mas) es el de Umbral. Esa riqueza en la prosa y esa calidad de pagina yo no se la he visto a nadie aparte de a él (lo de que sea demasiado barroco es una de sus características que mas me gustan: Soy fanático de los Yes de Rick Wakeman y de los Genesis de Peter Gabriel, así que ahí me da donde mas disfruto, jeje)
      A lo mejor mi defensa de Umbral es demasiado numantina, disculpa, pero es que en este caso en concreto me puede la subjetividad, jeje
      Te agradezco mucho tu feedback, Napster, siempre es un placer leerte. Un abrazo

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